La Navidad
LA NAVIDAD
A mediados de noviembre, al pasar por las calles españolas se pueden ver las mismas escenas de la vida típica que tienen lugar cada día, las mercancías de siempre en los escaparates, y la gente que se ocupa de la rutina diaria. Pero muy pronto, todo será muy distinto. Las calles se iluminarán con luces de colores, los escaparates se llenarán de regalos curiosos, adornos navideños y juguetes, la gente se reúne aún más por la calle y en los bares, bien abrigados para combatir el frío. Se respira, por tanto, más alegría de la normal en las calles. Todo esto puede significar sólo una cosa: Se acerca la Navidad.
La Navidad en España comparte tradiciones con el resto de los países donde se practica la religión católica. Las familias se juntan para compartir y disfrutar la alegría de esta celebración. En cualquier caso, la idea es reunirse para compartir con goce, buena voluntad, y amistad el nacimiento de Jesús.
Alrededor de la Liturgia de Navidad se ha formado, en el transcurso de los siglos, una serie de costumbres que han contribuido a crear un ambiente festivo en la intimidad de las familias y en las calles de las ciudades. Se recrea el árbol, el pesebre, los regalos, las comidas típicas, la decoración en general, y los niños esperan con ansiedad la llegada de Papá Noel y los Reyes Magos, cuyo origen se remonta a las antiguas costumbres y ritos que pueden determinarse dentro de un marco histórico, y que a continuación expondremos.
Pese al origen cristiano de la Navidad, esta fiesta ha ido perdiendo su carácter religioso para convertirse en una simple celebración de convivencia familiar, debida en gran medida, a la mercadotecnia y a la popularidad de esta celebración.
No obstante, no es hasta el siglo XIX, que la Navidad empieza a popularizarse con el carácter que tiene hoy día, pues en este siglo se popularizó la costumbre del intercambio de regalos, se creó a Santa Claus y la costumbre de regalar tarjetas de Navidad. Costumbres que con el tiempo la mercadotecnia (en especial la norteamericana) ha aprovechado para expandir la Navidad por el mundo, dándole un carácter casi distinto al religioso y, con temas que poco o nada tienen que ver con la verdadera celebración navideña
Hoy se considera a estas fiestas como las de mayor trascendencia en todo el mundo; su celebración abarca desde el 25 de diciembre al 6 de enero, con distintas conmemoraciones, algunas trasformadas al cristianismo: la Noche Buena, la Navidad, el Día de los Santos Inocentes, la Noche Vieja, el Año Nuevo y el Día de Reyes (Epifanía).
1. El origen de la Navidad
La tradición situa el Nacimiento de Jesús por el solsticio de invierno; y ya desde el siglo II se celebraba en los primeros días de enero la Teofanía, fiesta de la manifestación del Salvador en la que se agrupaban su nacimiento, su bautismo y su adoración por los Magos. Pero como unos días antes -el 25 de diciembre- los paganos celebraban el “Natalis Invicti” (=Nacimiento del Invicto, que era el Sol), la Iglesia desglosó la Teofanía (actual fiesta de la Epifanía), la conmemoración del Nacimiento, fijándola para el 25 de diciembre a fin de que el “Nacimiento del Invicto” pagano, cobraró su sentido pleno al significar el Nacimiento del único Invicto, Jesús.
2. Las Celebraciones
Existen distintas celebraciones que comprenden una serie de acontecimientos importantes, entremezclados con matices paganos y religiosos: Noche Buena, Día de los Santos Inocentes, Noche Vieja, Año Nuevo y Día de Reyes (Epifanía).
• Nochebuena
La cena de nochebuena es uno de los ritos familiares más especiales: una gran cena donde los mejores manjares se ponen en la mesa. Entradas, primeros, segundos, terceros platos, postres. Todo un festín en una noche cuya tradición es reunir a toda o la mayor parte de la familia.
La Noche Buena (Noche Santa) comienza a la caída del sol del día 24 de diciembre, y los cristianos se preparan para a las doce, celebrar el nacimiento de Jesús de Nazaret, el Salvador, con cantos y villancicos, tanto en los actos públicos como en la celebración de la Misa de Gallo. Además, se entremezcla con esta celebración, la llegada de Papá Noel que trae obsequios a los niños. La figura de Papá Noel, San Nicolás o Santa Claus.
“Cuenta la historia que Nicolás nació en el siglo IV, en Mira (actual Turquía). Nacido en la cuna de familia rica y acomodada, desde su niñez, Nicolás siempre se hizo popular por su bondad y por su generosidad con los pobres. Siempre se preocupó por los demás. Pero una terrible epidemia de una enfermedad incurable dejó sin vida a su familia, haciéndolo heredero de una gran fortuna. A los 19 años de edad, Nicolás decidió entonces dedicarse al sacerdocio y invirtió su fortuna en hacer regalos a los niños pobres y huérfanos. Profesaba en un monasterio y fue nombrado posteriormente obispo, en Mira (Turquía).
El aspecto de San Nicolás de Bari era muy distinto al que se le atribuye hoy. Tenía la complexión delgada y de gran estatura, y se vestía como un sacerdote. El hecho de que lo represente siempre con una bolsa y tenga la fama de repartidor de regalos se debe a que San Nicolás supo en una ocasión que uno de sus vecinos se encontraba en bancarrota y que estaba desesperado por no tener la dote de su hija, comprometida para casarse en fecha próxima. Al conocer las dificultades de su vecino, San Nicolás dejó una bolsa con monedas de oro como un obsequio en la casa del mercader. La boda se celebró y desde entonces cobró fuerza la costumbre de intercambiar regalos en Navidad.
San Nicolás fue un santo muy popular que falleció el 6 de diciembre del año 345. En razón de que la fecha del santo se acercaba a la de la Navidad, se decidió que San Nicolás sería una figura excelente para repartir regalos y golosinas a los niños el día de Navidad”.
Aunque la leyenda de Papá Noel sea antigua, y proceda en gran parte de San Nicolás, la imagen familiar de Santa Claus, con el trineo, los renos, y las bolsas con regalos es una invención estadounidense. Hasta que el escritor inglés Clement Moore lo imaginó en un trineo llevado por ocho renos, Papá Noel repartía regalos a pie o montado en un caballo.
Hoy día la historia se difiere bastante. Santa Claus vive en el polo norte donde mantiene un taller con duendes que le ayudan a fabricar los
juguetes solicitados por los niños de todo el mundo. Además se mueve a través de un trineo llevado por al menos 9 renos: Rudolph, Donner, Blitcher, Cometa, Cupido, Brillante, Danzante, Centella y Zorro. Y que deja los regalos al pie del árbol de Navidad”.
• Día de los santos inocentes
La cristiandad recuerda el 28 de diciembre como el Día de los Santos Inocentes, como un hecho que tuvo como protagonista a Herodes, quien, por venganza, mandó a ejecutar todos los niños recién nacidos porque los Magos le anunciaron la llegada del Salvador, y quedaron en regresar para informarle el lugar, pero éstos huyeron.
Esta celebración tiene además otras connotaciones paganas. En este día, se organizan distintas bromas a los amigos o vecinos despistados.
• Noche vieja
La noche vieja es para nosotros “Vísperas de Año Nuevo”, una celebración considerada antiguamente como la “noche de los oráculos”, en la que los españoles festejan la tradición con “las doce uvas de la suerte”, que se invita a comer una por cada repique, con el preludio de besos, abrazos y deseos de felicidad para el año que se inicia.
El origen de las doce uvas se remonta tan sólo a principios de nuestro siglo. La implantación de esta costumbre, exclusiva de nuestro país, no se debe a motivos religiosos o culturales, sino más bien a meros intereses económicos. En la Nochevieja de 1909, los cosecheros, en un esfuerzo desesperado de imaginación, consiguieron desembarazarse del excedente de uvas de ese año inventando el rito de tomar las uvas de la suerte en la última noche del año.
• Año nuevo
El Año Nuevo tiene como antecedente histórico la creencia, desde los tiempos míticos, de que cada año se reclama “una reparación, una renovación y una reafirmación periódicas… En ocasión del nuevo año, los inmortales son considerados como si estuvieran de nuevo sobre la tierra… Simbólicamente, pues, el mundo comienza cada año: los inmortales lo hacen estable, sano, rico, santificado, tal como era en el comienzo de los tiempos.
Para la tradición cristiana, el Año Nuevo, es el día de la Circuncisión de Jesús, y la Solemnidad de María, Madre de Dios, y los doce días que abarca la Navidad, se considera el tiempo en que tardaron los Reyes Magos para encontrar el pesebre.
La mesa de Navidad y Año Nuevo, por lo general, se convierte en un lugar donde se come y se bebe con desmesura. En tal sentido, se retoma la antigua tradición pagana de “saturliana”, festividad que se celebraba del 17 al 24 de diciembre en honor a Saturno, el dios de la agricultura. Durante la saturliana se suprimían las diferencias sociales y todos los habitantes del imperio romano se consideraban iguales. Se llevaban a cabo todo tipo de diversiones populares, loterías y juegos de azar. Con cantos y mucha alegría, la gente se libera momentáneamente de una rígida estructura social, y con la ayuda del alcohol, lograban confundir sus roles.
En la actualidad, tanto en Nochebuena como en la Noche Vieja, sirven de excusas para que las familias se reúnan en torno a la mesa, incluidos aquellos miembros que apenas se relacionan entre sí o los que viven en lugares alejados.
Son fechas en las que los dulces, consumidos para acompañar los cafés, se hacen protagonistas de nuestras abundantes comidas. Los polvorones, de tradición andaluza, los turrones de chocolate, frutas, yema o coco, y los mazapanes.
Las bebidas tradicionales son el champagne, la sidra, una variedad de vinos y el infaltable ponche caliente que es una mezcla de azúcar, agua caliente, zumo de limón, especias, brandy y ron. El brindis es otra tradición infaltable asociar con la antigua tradición celebrada en honor al dios Baco.
En Navidad, época de buenos deseos, el champagne o cava es la bebida festiva por excelencia. Otra costumbre proveniente de España, nacida en el primer tercio del siglo XX, en el ritual central de la Noche Vieja, mencionado con anterioridad, es la conocida como las “doce uvas de la suerte”.
• Día de reyes
El día 6 de Enero de cada año se celebra el día de los Tres Reyes Magos. A partir del siglo XVIII, esta fecha toma carácter de infantil cuya finalidad fue la de competir con la muy establecida tradición de San Nicolás.
No obstante, los Reyes Magos no trajeron juguetes hasta mediados del siglo XIX, sino que con anterioridad, sus regalos consistían en elementos de la vida cotidiana: alimentos, ropa, calzados, etc.
Es uno de los días más esperados por los niños, dado que en España, es la festividad de los Reyes Magos la elegida para que sus se haga la entrega de los regalos a los niños. Todo es mágico, el día anterior con la Cabalgata, la noche de la víspera, la mañana siguiente, los regalos, el carbón… Se estableció que eran tres los Reyes Magos que fueron a adorar al niño Jesús guiados por una estrella: Melchor, Gaspar y Baltasar, cada uno con su regalo: oro, incienso y mirra.
En un principio, los Reyes Magos eran de raza blanca, pero a partir del Siglo XVI, en todas las representaciones se le adjudicó a Baltasar la raza negra. Las nuevas necesidades “llevaron a implantar un simbolismo inédito, identificando a los tres magos con los tres hijos de Noé –Sem, Cam y Jafet– que, según el Antiguo Testamento, representaban las tres partes del mundo y las tres razas humanas que lo poblaban, según se creía en esos días.
Melchor (Magalath), anciano de blancos cabellos y larga barba del mismo color, procedente de Europa; Melchor entrega la mirra, La mirra es una sustancia rojiza aromática que es común en medio oriente y Somalia. Era muy valorada en la antigüedad para la elaboración de perfumes. La mirra es el símbolo del hombre.
Gaspar (Galgalath), el más joven y rubio de los tres reyes magos, era procedente de Asia. Gaspar entrega el incienso, El incienso es una preparación de resinas aromáticas vegetales, a las que se añaden aceites de forma que al arder desprenda un humo fragante y un olor característico. El incienso en el símbolo de Dios. En muchas religiones el incienso se utiliza en los ritos religiosos.
Baltasar (Serakin), de raza negra, procedente de Africa, Baltasar entrega el oro, el más precioso de los metales. El Oro es el símbolo del Rey. La descripción de los tres reyes magos fue hecha en el siglo XIV por un monje benedictino, Beda, que los describió en un códice, según hemos expuesto más arriba.
La tradición mantenida hasta el presente consiste en que los niños pongan sus zapatos limpios en la puerta de entrada o ventanas, con una cartita, y se les provea a los camellos de pasto y agua. En agradecimiento, los Reyes Magos depositan sus obsequios.
Ahora bien, en ocasiones cuando los niños no se han portado bien no van a recibir los regalos que esperan. Una de las cosas exigidas por los Magos de Oriente es el buen comportamiento en los niños, y así, para aquellos que durante el año no se han portado bien, los reyes no traen regalos, sino otro tipo de “obsequio”: carbón, pero uno dulce, de azúcar, que lo pueden comer todos, niños y mayores, y simboliza el aviso de la necesidad de cambio por parte del niño. En cualquier caso, también es muy probable que la noche del 5 de enero los reyes dejen regalos y carbón, como aviso para mejorar aquellos comportamientos que no siempre son buenos.
La cabalgata de reyes.
Una de las tradiciones más arraigadas en la cultura española es la celebración de la noche de reyes, cuando niños y mayores se llenan de ilusiones y esperanzas. La Cabalgata es un desfile que cada 5 de enero se representa en las grandes y pequeñas ciudades españolas. Representa el camino que recorrieron los Reyes Magos hasta Belén para encontrar al Niño Dios siguiendo la estrella que les marcaba el camino. Esta fiesta reúne a muchas personas en las calles y plazas de las ciudades para ver pasar a los reyes y sus pajes, quienes regalan caramelos a los niños.
La Cabalgata de Reyes es una representación festiva de la adoración de los tres Reyes Magos al Niño Dios. Las ciudades se llenan de luces y color, y comienza el largo recorrido, que en ocasiones dura horas; las carrozas, los camellos, los pajes reales y los más variados y exóticos personajes desfilan ante los ojos atónitos de niños y mayores.
El roscón de reyes y el carbón.
Como no todo va a ser regalos para niños y mayores, durante la noche y el día de reyes también hay lugar para disfrutar de los postres y los dulces. Si los turrones han sido los indiscutibles protagonistas de los dulces navideños, se hacen elegantemente a un lado el día de reyes y cede su puesto de honor en la mesa al roscón, producto estrella.
Se trata de un tipo de bollo de masa fina con forma de anillo, más o menos redondeado, decorado con trozos de frutas confitadas de colores
variados, muy dulce y sabroso. Se puede consumir al desayunar o a la hora de la comida, como postre.
Continuando con las tradiciones, si los Reyes Magos de Oriente vienen cargados de regalos para niños y mayores, llenando de ilusión y alegría a todos, el roscón de reyes también tiene esa gracia de ilusión contenida. Dentro de la masa redondeada, se esconden pequeños regalos que quienes comen el roscón descubren con alegría y buen humor.
Este dulce, uno de los más antiguos de Navidad, tiene un origen pagano. El Imperio Romano celebraba la llegada del año nuevo el 1 de marzo. En aquellos tiempos, desde mediados de diciembre a finales de marzo tenían lugar las fiestas de invierno, durante las cuales Roma celebraba la protección de sus dioses. Años más tarde la Iglesia logró cristianizar esas fiestas paganas superponiendo la fecha del nacimiento de Cristo al solsticio de invierno. Con motivo de aquellas fiestas se elaboraban unas tortas redondas hechas con higos, dátiles y miel que se repartían entre plebeyos y esclavos. En su interior se introducía un haba seca, y al afortunado, al que tocaba la legumbre, era nombrado rey de reyes durante un corto período de tiempo. Hacia el año 1000 la Iglesia había logrado transformar el espíritu primitivo de la fiesta de tal modo que en diversos lugares de Francia la figura del “rey haba” recaía sobre el niño más pobre de la ciudad. Felipe V importó en España esta tradición del rosco como culminación de las fiestas de Navidad, desprovisto de todo simbolismo y cubierto de frutas escarchadas con alguna sorpresa escondida en su interior.
La carta a los reyes y la entrega al paje real.
Cada año, con la llegada de la Navidad, los hogares españoles se llenan de alegría e ilusión, y al igual que hicieron los tres Magos de Oriente cuando adoraron al Niño Dios entregándole regalos, los niños y mayores esperan que se repita el mismo gesto de generosidad. Llegado el momento preciso, los niños (y también algunos mayores) escriben una carta a sus Majestades los Reyes de Oriente, en la que cuentan, con más o menos detalles, su comportamiento durante el año (aunque los reyes ya lo saben) y donde reflejan sus ilusiones para el nuevo año. También, por supuesto, escriben los regalos que quieren recibir.
La carta puede llegar a sus Majestades por diferentes caminos: el primero es la entrega en mano al paje real, una de las más divertidas, bonitas e ilusionistas. Los pajes de los reyes montan el palco en el cual Melchor, Gaspar y Baltasar reciben a los niños para coger sus cartas y escuchar qué regalos quieren recibir, después de asegurarse de que se han portado bien y han sido buenos. Otra forma de entregar la carta es enviarla por correo, teniendo cuidado de poner bien la dirección para que no se pierda, aunque como se trata de algo mágico, los reyes ya se cuidan de no perder ninguna. La última forma de entregar la carta, muy típica en la tradición española, es dejarla la misma noche de reyes junto a las zapatillas, debajo del árbol de Navidad, en la chimenea o en la ventana. Por la noche, los reyes se dedican a entrar en las casas de los niños, leen las cartas y les dejan los regalos junto a las zapatillas. También manda la tradición dejar algún alimento y bebida para los reyes, de modo que puedan comer algo y descansar un poco de su dura jornada. Sea cual sea la modalidad elegida para entregar la carta, a la mañana siguiente, niños y mayores se despiertan llenos de ilusión y corren en busca de los regalos. Es una de las noches más mágicas del año.
3. Los Ritos Sociales
Una serie de ritos sociales se practican en estas celebraciones; algunos se remontan a las antiguas costumbres paganas, pero ahora están camufladas con un nuevo ropaje simbólico cristiano.
• Los regalos
Hacer regalos es una costumbre, heredada del neolítico, que tenía ciertos matices singulares en las fiestas del culto solsticial. Cada regalo era ofrecido a cambio de otro. Si no se cumplía el intercambio, la persona que lo recibía podía tener malos augurios.
En un principio, la Iglesia se había opuesto, pero como no pudo desterrar esta costumbre fue reemplazada por la que existía en Roma el día primero del año, llamada estrenas. Al principio, se simbolizaba que era el niño Jesús quien ofrecía los regalos, y más adelante, serían los Reyes Magos quienes los distribuyeran
• La decoración
La decoración de las casas y todo paseo público posee características rituales. Los adornos con coronas de muérdago o pino, campanitas, medias, velas y guirnaldas recreaban el ritual solsticial que tenía por objeto el “agradecer el regreso del sol, la otra gran fuente de calor”.
Las piñas es un elemento por excelencia, y la planta de muérdago es el símbolo que anuncia al espíritu de la Navidad. Los ramilletes de muérdago, en forma de coronas, se cuelgan en los marcos de las puertas y ventanas de la casas para beneficiarse de buena suerte, protección y prosperidad.
Los símbolos de los colores son diversos, pero se pueden asociar a este ciclo invernal: el color verde representa a la naturaleza, a la vida que aporta su presencia, por eso se lo considera como el símbolo de la esperanza. El amarillo es el color del sol, del oreo y de las espigas maduras de trigo, símbolos poderosos que por excelencia que aseguran prosperidad y felicidad. El rojo, color del fuego y de la sangre, está íntimamente ligado a la vida y también está asociado a un simbolismo como expresión del amor divino, con la generosidad sin límites. El color blanco es extremo opuesto del negro aunque ambos representen al absoluto; este color significa pureza, inocencia, virtud, fe y hasta iluminación. El azul, frío, distante y vacío se encuentra representando el límite del “otro lado”, por eso simboliza el cielo.
• Tarjeta navideña
Es habitual que se envíe una tarjeta de felicitación para las fiestas. Esta costumbre se originó en las escuelas inglesas, donde se pedía a los estudiantes que escribieran algo que tuviera que ver con la temporada navideña, antes de salir de vacaciones de invierno y lo enviaran por correo a su casa, con la finalidad de que sus padres recibieran un mensaje de Navidad. Con el paso de los años, esta práctica se difundió por todo el mundo.
• Árbol
En todos los lugares la presencia del árbol de Navidad es infalible, a pesar de que es, relativamente, un reciente adorno dentro de los adornos más tradicionales y típicos de las navidades.
Parece ser que la costumbre del árbol de Navidad nació en Alemania, en la primera mitad del siglo VIII. Estando predicando el misionero británico San Bonifacio un sermón, el día de Navidad, a unos druidas alemanes para convencerles de que el roble no era ni sagrado ni inviolable, el “Apóstol de los alemanes” derribó uno. El árbol al caer fue destrozando todos los arbustos excepto un pequeño abeto. San Bonifacio, interpretó la supervivencia del arbolito como un milagro, concluyendo su sermón: “Lamémosle el árbol del Niño Dios”. Los años siguientes los cristianos celebraron las Navidades plantando abetos. En el siglo XVI se decoraban los abetos en Alemania para festejar la Navidad; en España no alcanzó popularidad hasta mediados del presente siglo.
• El aguinaldo
El aguinaldo representa una costumbre generalizada en toda Europa cristianizada, extendiéndose a los demás países, cuyo origen puede remontarse a antiguas costumbres del solsticio de invierno y el comienzo del año en todas las culturas de la antigüedad.
Tradicionalmente, en España han sido los servidores públicos y privados quienes, al felicitar por la Navidad a los beneficiarios de su labor, se le solicitaba una pequeña retribución económica o material. Por extensión, los hijos pedían el aguinaldo a sus padres y vecinos para época de Navidad o Reyes.
En la actualidad, no sólo perdura esta costumbre de antaño, sino que ha sido oficializada mediante leyes laborales para favorecer a todos los trabajadores. .
Otras vías para llegar al aguinaldo se encuentran en las llamadas Rifas y las Cestas Navideñas. Las Rifas Navideñas son una afición lúdica que en nuestra cultura no se ha dejado de practicar. Las Cestas Navideñas son magníficos premios, indispensable para las épocas festivas: turrones, frutas secas, conservas, vino, champagne, café, embutidos, jamón, y entre ellos una caja de puros habanos. Refleja una vieja costumbre conocida como la Sportola de los antiguos romanos que llega hasta nuestros días. De un modo involuntario, se lo relacionó con la crisis económica.
4. Los Rituales Religiosos
Para el Cristianismo, existen además otros rituales de la propia religiosidad: el pesebre, la Misa de Gallo, los Villancicos.
Un símbolo representativo es el Belén, con él se pretende mostrar el nacimiento de Jesús por las plazas de las ciudades y los pueblos pequeños y también a la entrada de las casas y en los escaparates de los comercios. Es muy común que estén muy elaborados para parecer lo más reales posible. En muchas ciudades, incluso se organizan concursos de escaparatismo para elegir el mejor, y en muchos pueblos pequeños, la noche de Nochebuena, el 24 de diciembre, en las plazas se representa un belén “en vivo” con actores, actrices, y los animales que se asocian con el nacimiento de Jesucristo, una vaca un burro y algunos corderos
• Misa de gallo
La Misa de Gallo es considerada la de mayor importancia porque “tiene lugar justo antes del amanecer y esto se debe a que se atribuye al gallo el haber cacareado para anunciar su nacimiento”. Tradicionalmente se celebraban tres misas: una a medianoche, otra al cantar el gallo y una tercera a plena luz del día.
• Los villancicos
Los villancicos son cantos heredados de antiguas costumbres paganas. En un principio estuvieron prohibidos, y los trovadores ambulaban de pueblo en pueblo y los cantaban porque la gente común amaba esas canciones.
Los primeros villancicos que se conocen fueron compuestos por los evangelizadores en el siglo V, con la finalidad de llevar la Buena Nueva a los aldeanos y campesinos que no sabían leer.
Hoy los villancicos han quedado desligados de los bailes y de las licenciosas representaciones de antaño y se han convertido en algo tan respetable que la mayoría de las catedrales e iglesias organizan conciertos y villancicos, permitiendo así el retorno de una antigua tradición que en un tiempo fue condenada como obra del demonio
En una breve recorrida se ha presentado el significado que encarna la Navidad: la ornamentación, las costumbres y la adoración religiosa, incluso la adoración a Satanás.
En tal sentido, es meritorio destacar la opinión de Desmond Morris que hace de esta fecha tan especial: “Aunque oficialmente la Navidad es la celebración del nacimiento de Cristo, casi nada de lo que hacemos durante las festividades navideñas tiene la más mínima conexión con la cristiandad y menos aún con el arribo del niño Jesús. Salvo los oficios religiosos y las escenas de la natividad, casi todo lo demás surge de las antiguas prácticas paganas, o es el resultado de modernas innovaciones comerciales”.
REFERENCIAS:







